El uso de caché en bases de datos, también conocido como caching database, es una de las técnicas de almacenamiento más infravaloradas cuando se trata de mejorar el rendimiento de una aplicación.
El aumento de potencia de computación y el acceso a discos más rápidos ha hecho que muchos desarrolladores dejen el caching en un segundo plano. Y esto en muchas ocasiones es un error.
Implementar una estrategia de caché adecuada puede marcar la diferencia entre una aplicación que funciona y una que destaca por su rendimiento excepcional.
La clave está en entender cuándo y cómo utilizar el almacenamiento en caché. En este artículo te ofrecemos una introducción a todas las posibilidades que ofrece esta técnica.
¿Qué es el almacenamiento en caché de bases de datos?
El almacenamiento en caché (caching) es una técnica que consiste en almacenar temporalmente datos frecuentemente utilizados en una capa de memoria más rápida. Actúa como intermediario entre la aplicación y la base de datos, proporcionando un acceso más rápido a la información más utilizada.
En el contexto de bases de datos, esto significa guardar los resultados de consultas comunes o datos de acceso frecuente en una memoria de alta velocidad, reduciendo así la necesidad de acceder repetidamente al almacenamiento principal. Esta estrategia permite mejorar los tiempos de respuesta y reducir la carga en el sistema de base de datos.
En la actualidad casi todas las bases de datos, como MySQL, PostgreSQL o MongoDB, implementan su propio sistema de caché integrado. Estas soluciones nativas permiten optimizar el rendimiento sin necesidad de configuraciones adicionales complejas. Sin embargo, también es común utilizar sistemas de caché externos especializados como Redis o Memcached.
Servicios de bases de datos en la nube como Amazon RDS, Amazon DynamoDB, Google Cloud SQL o Azure Database también ofrecen opciones de caché integradas y de configuración para optimizar el rendimiento, Estos servicios gestionados facilitan la implementación y mantenimiento de estrategias de caché efectivas en entornos cloud.
¿Cómo funciona el almacenamiento en caché?
El proceso es relativamente simple: cuando una aplicación solicita datos, primero se comprueba si están disponibles en la caché. Si los datos se encuentran allí (lo que se conoce como «cache hit»), se devuelven inmediatamente sin necesidad de acceder a la base de datos principal.
Si los datos no están en la caché (un «cache miss»), se recuperan de la base de datos y se almacenan en la caché para futuras consultas.
Este proceso de almacenamiento en caché sigue un principio de localidad temporal, asumiendo que los datos recientemente accedidos tienen una alta probabilidad de ser solicitados nuevamente en un futuro cercano. La efectividad del caché depende en gran medida de la precisión de esta predicción y de la estrategia de gestión implementada.
Por ejemplo, cuando un usuario realiza una búsqueda en una tienda online, el sistema puede almacenar en caché los resultados de las búsquedas más populares. De esta manera, cuando otro usuario realice la misma búsqueda, los resultados se mostrarán instantáneamente desde la caché en lugar de tener que consultar la base de datos nuevamente.

Tipos de caché en bases de datos
Existen varios tipos de almacenamiento en caché que se pueden implementar según las necesidades de cada aplicación. Algunas de las más comunes son:
- Query Caché: almacena los resultados de consultas SQL frecuentes para evitar su ejecución repetida. Es especialmente útil para consultas complejas que se ejecutan con frecuencia y cuyos resultados no suelen cambiar.
- Buffer Pool: sistema de caché que mantiene páginas de datos e índices frecuentemente accedidos en memoria RAM para mejorar el rendimiento de lectura.
- Result Cache: almacena los resultados de operaciones o conjuntos de datos completos que se utilizan frecuentemente en la aplicación.
- Object Cache: guarda objetos completos serializados, útil en aplicaciones orientadas a objetos donde se necesita acceso rápido a estructuras de datos complejas.
- Caché de aplicaciones: implementa el almacenamiento en caché a nivel de la capa de aplicación, permitiendo guardar datos procesados, sesiones de usuario y otros elementos que la aplicación utiliza frecuentemente.
- Caché distribuida: utiliza múltiples servidores de caché para distribuir la carga y mejorar la disponibilidad, especialmente útil en aplicaciones de gran escala con alta concurrencia.
- Write caché: almacena temporalmente las operaciones de escritura en memoria antes de confirmarlas en el almacenamiento persistente, lo que permite mejorar el rendimiento al agrupar múltiples operaciones de escritura y reducir la latencia percibida por el usuario.
- Connection caché: mantiene un conjunto de conexiones a la base de datos listas para ser reutilizadas, evitando el coste de establecer nuevas conexiones para cada solicitud.
¿Por qué usar almacenamiento caché en bases de datos?
Hay muchos motivos por los que usar almacenamiento caché en bases de datos es una gran idea. Los principales son:
- Rendimiento de aplicaciones: el almacenamiento en caché puede hasta en un 80 % el rendimiento, gracias a tiempos de respuesta más cortos y menor número de consultas repetitivas a la base de datos principal.
- Reducción de costes: al minimizar el número de consultas a la base de datos principal, se puede reducir el uso de recursos computacionales y el ancho de banda hasta en un 70 %. Esto es especialmente relevante en entornos cloud donde se paga por uso de recursos.
- Escalabilidad: implementar una estrategia de caché permite que los sistemas manejen más usuarios concurrentes sin necesidad de aumentar proporcionalmente los recursos de la base de datos. El caché actúa como un amortiguador que absorbe picos de tráfico.
- Flexibilidad en el diseño de la arquitectura: el uso de caché permite diseñar sistemas más modulares y adaptables, ya que se puede ajustar la estrategia de almacenamiento en caché según las necesidades específicas de cada componente sin afectar al resto de la arquitectura.
- Optimización de recursos: el caché ayuda a distribuir la carga de trabajo de manera más eficiente entre los diferentes componentes del sistema, permitiendo un mejor uso de los recursos disponibles y reduciendo la presión sobre la base de datos principal.
- Experiencia de usuario: los tiempos de respuesta más rápidos y consistentes que proporciona el caché se traducen directamente en una mejor experiencia de usuario.

¿Cuándo utilizar memoria caché en bases de datos? (Y cuándo no)
La memoria caché ofrece soluciones a muchos de los problemas habituales de las aplicaciones, pero también puede generar nuevos. Es por eso por lo que hay que estudiar su implementación en cada caso. A continuación te mostramos algunos escenarios donde el uso de caché puede ser beneficioso o contraproducente.
Deberías utilizar memoria caché si…
- Latencia: los tiempos de respuesta lentos están afectando negativamente la experiencia de usuario. El caché puede mejorar la velocidad de acceso a datos frecuentemente consultados.
- Alto volumen de consultas: tu aplicación realiza repetidamente las mismas consultas a la base de datos, especialmente aquellas que requieren cálculos o joins complejos.
- Datos estáticos: manejas información que cambia con poca frecuencia, pero se lee constantemente, como catálogos de productos o documentación de referencia.
- Costes de consultas altos: si tu aplicación tiene consultas complejas que requieren múltiples uniones, cálculos o agregaciones pueden ser almacenadas en caché para mejorar el rendimiento en lugar de repetir la misma operación
- Picos de tráfico: tu aplicación experimenta picos de tráfico regulares o estacionales. El caché puede ayudar a manejar estos picos sin necesidad de sobredimensionar la infraestructura principal.
- Microservicios: si tu arquitectura está basada en microservicios, el caché puede ayudar a reducir la latencia en la comunicación entre servicios y mejorar la resiliencia del sistema al mantener datos críticos accesibles incluso cuando algunos servicios están caídos.
NO deberías utilizar memoria caché si…
- Datos altamente dinámicos: cuando los datos cambian con mucha frecuencia, el caché puede crear más problemas que soluciones debido a la necesidad constante de invalidación y actualización.
- Consistencia crítica: en sistemas que requieren consistencia inmediata de datos, como aplicaciones financieras o de procesamiento de pagos, donde cualquier retraso en la actualización de datos puede tener consecuencias graves.
- Datos únicos o aleatorios: cuando cada consulta devuelve resultados diferentes o únicos, el almacenamiento en caché no proporciona beneficios, ya que la tasa de acierto (hit rate) será muy baja.
- Sobrecarga en la gestión de la caché: si el coste de mantener y gestionar el sistema de caché (incluyendo recursos, monitorización y resolución de problemas) supera los beneficios de rendimiento que proporciona, puede ser mejor invertir en optimizar directamente la base de datos o la aplicación.
- Baja concurrencia y volumen de datos: cuando la aplicación tiene un bajo número de usuarios concurrentes y maneja volúmenes de datos pequeños, el coste de implementar y mantener un sistema de caché puede superar los beneficios de rendimiento obtenidos. En estos casos, una base de datos bien optimizada suele ser suficiente.
- Privacidad y seguridad: en casos donde se manejan datos sensibles o información personal, almacenar estos datos en caché puede aumentar la superficie de ataque y crear vulnerabilidades adicionales. Es especialmente crítico en industrias reguladas donde la protección de datos es una prioridad máxima.
A pesar de todo esto, debes saber que no existe respuesta universal. Cada caso es único y es probable, que, de alguna manera u otra, sea posible implementar técnicas de almacenamiento en caché que beneficien a tu aplicación. La clave está en analizar las necesidades, patrones de uso y requisitos de rendimiento antes de tomar una decisión.
Si tienes dudas sobre cómo implementar el almacenamiento en caché en tu base de datos, no dudes en consultar con los expertos de Ausum Cloud. Te ayudaremos a optimizar tu estrategia, ya sea en sistemas cloud u on-premise, para aumentar el rendimiento de tus aplicaciones, optimizar costes y mejorar la experiencia de tus usuarios.